Por cuarto año consecutivo REAS Navarra organiza este espacio de debate y reflexión sobre el desarrollo y la construcción de una Economía Alternativa y Transformadora.
Después de haber estado centrado, en otros años, en temáticas concretas como el Turismo Responsable, los Mercados Sociales y la Justicia Comercial, este año las jornadas estarán centradas en el desarrollo de una economía alternativa que desea superar el capitalismo y sus diferentes crisis.
Con un click acá se puede acceder al programa completo.
Por otro lado, para aumentar el potencial de estas Jornadas, las mismas serán retransmitidas en directo a través de la web en: http://economiasolidaria.org/jornada_reasnavarra_2011).
Será en un horario de tarde en Europa y de mañana en América, intentando superar las distancias físicas y horarias, y se podrán realizar comentarios y preguntas sobre las ponencias a través del propio espacio de comentarios de este link.
Más Información en:
Amigos y amigas,
les acercamos, en esta oportunidad, un abanico de propuestas y posibilidades con instancias de capacitación y formación en Economía Social y Solidaria y sus temas más vinculantes. Seminarios, cursos, diplomaturas y maestrías, presenciales o virtuales, de acá o de distintos lugares. Con el convencimiento de que continuar formándonos es parte de la exigencia para profundizar nuestros proyectos y darles mayor trascendencia, compartimos este material especial que preparamos.
Sabemos que, sin duda, habrá más propuestas que las aquí reseñadas y que nosotros desconocemos. Por eso mismo los invitamos a todos aquellos que tengan información sobre otras instancias de formación nos lo hagan saber a comunicaciones@nuestrashuellas.org.ar para sumarlas en un nuevo compilado.
Aquí está, esperamos les sirva…
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La marca No Chains, impulsada por una cooperativa argentina y otra tailandesa, hace el lanzamiento en forma simultánea. Es una forma de promover la incorporación de otras organizaciones a una red por una economía solidaria.
Para avanzar en la lucha contra el trabajo esclavo en las fábricas textiles, la marca No Chains, impulsada por la cooperativa argentina La Alameda y por la tailandesa Dignity Returns, presentará hoy tres nuevos modelos de su línea de prendas. La marca global avanza así en su proyecto formalizado en junio de 2010 –dado a conocer por Página/12–, luego de dos años de construcción. Entre sus recientes conquistas logró involucrarse con organizaciones obreras de lugares tan disímiles como Nicaragua o Filipinas. Para mediados de este año, los referentes de esta iniciativa esperan tener un local propio en un shopping de la Ciudad de Buenos Aires.
Para tener un anticipo de lo que viene para No Chains, y para recorrer su breve pero intensa historia, Página/12 dialogó por videoconferencia con Doris Lee, coordinadora del Centro de Monitoreo de Recursos Laborales de Hong Kong. Esta mujer fue el nexo entre las cooperativas argentina y tailandesa, que tiempo después parieron este proyecto de marca global que “simboliza la lucha de un mundo sin cadenas”. La intención del lanzamiento de los tres nuevos modelos –Mensajes de Libertad, La Carga y Free– es “seguir promoviendo el comercio justo y la economía solidaria”, sostuvo la coordinadora.
A partir de las tareas hechas en 2010, “hay interés de sindicatos y trabajadores despedidos para sumarse a la iniciativa, que poco a poco se extiende”, celebró Lee. Aunque reconoció que la lucha que tienen no es nada sencilla. “Hay que acostumbrar los mercados a la economía solidaria”, definió su objetivo de largo plazo. De todas formas, la militante del comercio justo se ilusionó: “Estamos esperanzados con nuestro trabajo, porque organizaciones de consumidores en Europa y Estados Unidos están dando su apoyo”.
De este lado del mundo, en el Mercado de Economía Solidaria de Palermo, lugar que servirá de sala de presentación para las nuevas prendas, miembros de La Alameda contaron a este diario los logros obtenidos por No Chains. Por ejemplo, en la actualidad mantienen conversaciones con cooperativas de trabajadores textiles de Filipinas, Italia, Nicaragua y Estados Unidos, de cara a lograr nuevas adhesiones a la propuesta global. Los contactos con estos movimientos de trabajadores surgieron en el encuentro Ropa Limpia, celebrado en noviembre pasado en Estambul, donde se abordaron propuestas para combatir a las marcas que tienen trabajadores sometidos a la esclavitud. En el plano local, avanzan en futuros proyectos con una organización de trabajadores marplatenses (Si) y con el Polo Textil de Barracas, que está apoyado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).
Gustavo Vera y Tamara Rosemberg, ambos de La Alameda, enumeraron los requisitos para que una cooperativa sea parte de No Chains: “Que trabajen sin patrón, que tenga una democracia sindical directa, que repartan de forma igualitaria las ganancias entre sus trabajadores, y que se sumen a las luchas de otros obreros en el mundo”.
El ejemplo lo pone Olga Cruz, cooperativista de No Chains y luchadora por los derechos de los trabajadores textiles. “Estamos convencidos de que sin patrón se puede ganar, que las fábricas funcionan”, expresó, basada en su experiencia personal. La mujer reivindicó el marco laboral de este proyecto: “Cualquiera de los costureros puede recibir dinero de los compradores, todo se reparte de forma igualitaria, podemos hablar mientras trabajamos sin que nadie nos rete, las personas pueden entrar al taller y vernos trabajar, no estamos escondidos”.
Hoy a partir de las 9.30 y en simultáneo con la cooperativa tailandesa, La Alameda dará a conocer la nueva colección de No Chains con la presencia de periodistas, artistas y modelos. La cita es en Bonpland 1660, en Palermo, donde funciona el Mercado de Economía Solidaria. Las remeras costarán 60 pesos, pero hoy, por ser día de lanzamiento, estarán a mitad de precio.
“El objetivo de la propuesta es que la gente tome conciencia de las condiciones en las que se fabrican las prendas”, dijo Vera, quien calificó el proyecto No Chains como “una marca militante”.
Informe: Leonardo Rossi.
Este catálogo aporta un recorrido por algunas de las publicaciones y materiales de las organizaciones que conformamos “Saberes Colectivos”. Con el objetivo de consolidar procesos pedagógicos desde la diversidad y desde la particularidad de las organizaciones de la Economía Social y Solidaria, partícipes indispensables de un proyecto de desarrollo económico y social, solidario e inclusivo.
Amigos y amigas,
reflexionar sobre cuál es la mirada que tenemos sobre la economía, cómo la definimos y en función de qué es de vital importancia a la hora de pensar nuestro trabajo como organizaciones en la construcción de una propuesta que se plantea como algo diferente. Diferente a qué y por qué. Por qué una Economía Social y Solidaria, nos plantea Lorena Putero, economista CEMOP (Centro de Estudios Económicos y Monitoreo de las Políticas Públicas) – Madres de Plaza de Mayo, al tiempo que nos propone algunas pistas para el análisis.
¿Por qué una Economía Social y Solidaria?*
Muchas veces nos preguntamos qué es la Economía Social y Solidaria. ¿Es otra economía? Y la pregunta que se suma automáticamente es por qué hacer otra economía. La respuesta es única: no, toda la economía es social y no sólo eso sino que es fundamentalmente política. El objetivo del proyecto de la Economía Social y Solidaria es dejar en claro cuáles son los valores centrales de esta propuesta. Una economía donde el eje central sea el trabajo del hombre, la sociedad y no el capital, donde los valores de competencia y maximización de ganancia del mercado sean supeditados a otro tipo de valores como el de la solidaridad.
Quizás una buena forma de reflexionar sobre estas preguntas sea pensar qué es la economía. Para muchos son números, y según las teorías económicas más citadas por los libros es “la ciencia o actividades que tratan la administración de los recursos escasos”. Sin embargo, esta definición que parece tan simple y certera deja muchos interrogantes. Por ejemplo, cuáles son esos recursos y por qué son escasos. La respuesta se debe a que esta corriente ideológica define a la economía como una simple relación de elección entre alternativos fines y escasos medios, ante un hombre de infinitas necesidades. Dicha escasez engloba a todos los bienes y la forma de distribuirlos es el mercado. A través de los precios se irán dando los intercambios garantizando, según ellos, una justa distribución ya que es imparcial. Así se plantea una sociedad centrada en los valores de competencia y de accionar individual. Por ejemplo, si existe un terreno y dos interesados, quien pague más lo obtendrá.
Desde la Economía Social y Solidaria tomamos otra definición de economía “que remite al intercambio entre el hombre y su entorno natural y social. Este intercambio provee al hombre de los medios para satisfacer sus necesidades” (Polanyi, 1957). Así, la economía es el conjunto de actividades a través de las cuales los seres humanos garantizan la reproducción de si mismos e intergeneracionalmente, es decir, al hombre hoy y a las futuras generaciones, es por eso que la relación con la naturaleza debe estar presente.
Esto nos plantea la necesidad de un análisis más complejo donde es difícil que simplemente a través de números representativos de costos conmensurables, como los precios, se pueda dar una justa distribución de los bienes. Pensar sólo en los precios genera que lo que no tiene precio no valga, como por ejemplo un río o, incluso, que cuando se les coloca precio éste no sea representativo porque es imposible saber el valor de la pérdida de un río. A esto debe sumársele que si la distribución la realiza sólo el mercado, accederán a ésta sólo quienes cuentan con poder en el mercado, es decir, quienes pueden afrontar esos precios sin importar la necesidad.
Es central revisar la concepción que se adopta de economía. Si la concepción sigue siendo la de administración de recursos escasos de nada sirve plantear una economía solidaria, o el tercer sector definido por el Banco Mundial, ya que el lugar es el de administrar aquellos sectores donde la lógica capitalista no es eficiente como pueden ser el cuidado ambiental o la asistencia a los pobres, convirtiéndose así en una forma de solucionar las fallas del sistema capitalista.
Es ante esta lectura de la economía donde nuestra propuesta de una Economía Social y Solidaria se diferencia y lo hace a partir de resaltar los componentes que ésta ya tiene, como el social y el solidario. Es allí donde nos diferenciamos del tercer sector porque la Economía Social y Solidaria no viene a subsanar ningún tipo de error del capitalismo sino a plantarse como una propuesta de construcción de otra economía, centrándose en valores de solidaridad y en la reproducción de la vida, con prácticas que parten desde la economía popular y van ampliándose, incorporando nuevas prácticas, incluso en los sectores público y privado.
Es importante resaltar que no hablamos de una solidaridad de asistencia donde donamos o regalamos, sino de construir en una solidaridad ampliada a cualquier otro ser humano desde una mirada como a un igual. Es ejemplo de esto el sistema de reparto de las jubilaciones donde todos aportamos para acceder mañana a una jubilación sin saber cuantos años vivirá cada uno de nosotros. Otro ejemplo es el sistema de salud donde todos aportamos a su mantenimiento sin importar cuantas veces nos enfermemos, incluso esperando no hacerlo.
En estos ejemplos podemos ver rápidamente como las dos concepciones se contraponen. La primera concepción nos propone llevar la vida como una administración eficiente, donde cada uno administre su vejez o sus enfermedades de la manera más conveniente convirtiendo el sentido de la economía, la reproducción de la vida humana, en un negocio más.
Cuando hablamos de una Economía Social y Solidaria pensamos en una economía centrada en el hombre, en la búsqueda de mejorar las condiciones de vida de todos y todas. Una economía donde acciones como las de ciertas empresas multinacionales del ámbito rural, descubiertas recientemente, con trabajadores que se encontraban viviendo totalmente hacinados, tomando agua de tachos con los cuales se transportaban los agrotóxicos, son inconcebibles porque las condiciones del trabajador dejan de ser un insumo a reducir y pasan a ser el objetivo a maximizar.
Este debate no pretende desterrar el análisis costo-ganancia de cada negocio sino aportar a desmitificar que la economía sea sólo eso y entender que deben ser objetivos supeditados a otro central, que es garantizar y mejorar cada día la vida de todas y todos.
*Lorena Putero, economista Cemop (Centro de Estudios Económicos y Monitoreo de las Políticas Públicas) – Madres de Plaza de Mayo
Correo de contacto: lorena.putero@gmail.com
Amigos y amigas,
compatimos con ustedes más resonancias e imágenes de lo que nos dejó la participación en la VI Feria Canaria de Economía Social y Solidaria. En este caso, las sentidas palabras de Luz Verbrugghe, integrante del equipo de Nuestras Huellas, quien tuvo oportunidad de participar del encuentro junto a cinco socias del Programa de Bancos Comunales.
Desde el 6 al 10 de enero se realizó la VI Feria de Economía Social y Solidaria en Atlántida, Uruguay, en la que participamos junto a cinco socias de Bancos Comunales. Nerviosas y ansiosas por ser la primer experiencia internacional de una feria las emprendedoras se subieron hierros al espalda para armar junto a los demás emprendedores del MERCOSUR las estructuras de los puestos.
La belleza de la naturaleza nos fue acompañando porque la feria se hacía en la rambla, a orillas de la costa uruguaya. Los atardeceres nos deslumbraron mientras se feriaba. La música y el arte nos expresaron las diversas culturas y costumbres que convivieron durante los cinco días.
Los días empezaban temprano porque nos esperaban los talleres en los que participamos por la mañana y también por la tarde. En ellos pudimos reflexionar, cuestionar y repensar la Economía Social y Solidaria. Algunas de las emprendedoras al salir decían: “Charlar de esto me abre la cabeza”, ”tenemos la responsabilidad y el compromiso de contarlo a los que no tuvieron la oportunidad de venir”, entre otras cosas.
Luego, a las 18 hs. arrancaba la feria, por lo que armábamos el puesto y ya estábamos listas para atender a los que día a día se fueron acercando para ver y/o comprar los productos de la Economía Social y Solidaria. Algunas vendieron mucho y otras no tanto, pero nada pudo sacar la felicidad que nos daba el estar en una experiencia en donde se vivía en comunidad. La alegría era contagiosa, el intercambio entre personas era moneda corriente y la solidaridad era lo más vivenciado.
Sin duda a lo largo de estos días experimentamos que hay otra forma de vivir, de relacionarnos y de consumir. Realmente experimentamos que otra economía YA es posible.
por Luz Verbrugghe
Amigos y amigas,
queremos compartir con ustedes un material que consideramos sumamente recomendable para seguir sumando aportes para nuestro trabajo. El libro llamado “Economía Social y Agricultura Familiar. Hacia la construcción de nuevos paradigmas de intervención” es una compilación que editó el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria en base al trabajo de Roberto Cittadini, Luís Caballero, Mariana Moricz y Florencia Mainella.
La publicación se inscribe en el marco de una estrategia de desarrollo rural con enfoque territorial propiciada por el INTA y en sus más de 400 páginas se analiza a fondo la economía social y se relatan interesantes experiencias de organizaciones sociales.
Con un click acá se puede acceder al libro en su versión digital. Esperamos sea de utilidad.
Amigos y amigas,
el debate y la discusión en torno a una nueva ley de entidades financieras atraviesa nuestras realidades y nuestros trabajos más cotidianos. Con una mirada puesta desde las organizaciones de la ESS, Oscar Minteguía (Cooperativa La Eulogia – Red Basses) nos propone algunos ejes para el análisis y el abordaje en cuestión.
¿Qué significa la posibilidad de sancionar una nueva ley que regule la actividad financiera en nuestro país?*
Cuando me hago esta pregunta desde el llano, como ciudadano, pienso inmediatamente en dos cosas: Primero que me da la sensación que al pasado oscuro de nuestra historia reciente se lo derrota definitivamente cuando recobramos la capacidad de modificar nuestra mirada colectiva, cuando somos capaces de transformar el perfil cultural de lo que hacemos cada día por chiquito que sea. Cuando logramos inundar de maneras nuevas, democráticas y solidarias de hacer cada pequeña cosita de nuestra vida de comunidad.
Y en segundo término cuando borramos, cambiamos, nos apropiamos de los marcos normativos vigentes. De forma tal que estos resguarden la reproducción de la Vida y no la reproducción del Capital. Esto puede sonar lejano, pero resulta que toda la efervescencia de nuestra movilización y todas las sensaciones de que ahora la “cosa” es diferente; se esfuman cuando toma partido “el imperio de la ley”.
Por lo tanto, modificar una ley (central y estratégica) de la dictadura genocida, es sin dudas empezar a derrotarlos de verdad.
En este sentido, transformar la actividad especulativa por excelencia en un servicio público, es un hecho importantísimo. Tan importante que costará mucha movilización lograr que así sea.
Cuando me hago esta pregunta desde nuestra realidad de las organizaciones y redes que construimos una economía diferente, solidaria; especialmente aquellas organizaciones que están dedicando sus esfuerzos a montar un sistema de finanzas solidario, pienso que nuestro marco normativo no puede ser el mismo que regula a las personas que persiguen un espíritu lucrativo con tales actividades. Es decir, para nosotros, el marco en el cual debemos encontrar respuestas modernas, ágiles, novedosas, prácticas, es el de la Ley Nacional de Microcrédito sancionada en el año 2006 y en plena implementación (seguramente llegará la hora de revisarla, profundizarla, reglamentarla).
El proyecto de Ley de Servicios Financieros que nosotros debiéramos apoyar, deberá contemplar muy claramente el mecanismo por el cual una parte del enorme caudal de los depósitos de todos los ciudadanos, pueda ser direccionado a través de las organizaciones no lucrativas a financiar a los actores y actividades de la Economía Social y Solidaria. Que necesitan fondearse de manera estable y a bajo costo para satisfacer las necesidades crecientes del sistema de Finanzas Solidarias que estamos construyendo. Ese dispositivo está pendiente de diseño y podría ser nuestra gran colaboración con la propuesta de ley que reemplace la actual en vigencia. O sea que el 2% de los depósitos a la vista del sistema financiero, que el proyecto de ley estipulan destinar a abastecer la necesidad de microcrédito, se canalice por la vía de un organismo público que podría ser la CONAMI del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación o el FONCAP del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de la Nación, para que lleguen en condiciones aceptables a las organizaciones no lucrativas que conforman el sistema de finanzas solidarias.
*Oscar Minteguía (Cooperativa La Eulogia – Red Basess)