Me da mucho gusto escribir en el blog de Nuestras Huellas para comentarles sobre mi experiencia como voluntaria en asistencia a emprendedores. Antes que nada mi nombre es Sandra Paulina Tamez Alvarado, soy mexicana, tengo 21 años, y estudio la carrera de Relaciones Internacionales.
Trabajar en Nuestras Huellas me dio la oportunidad de llevar a la práctica muchas cosas que aprendí en el aula, pero sobre todo me llevo también muchos aprendizajes personales y humanos, pues la gente con la que conviví durante este mes fue muy cálida conmigo y me hicieron sentir como en casa.
Los emprendedores con los que trabajé son Eduardo Mansilla, quien tiene un taller de carpintería, Mónica Aranda, que en su casa tiene su taller de confección, y Juan y Mary, quienes manejan panadería y kiosco; todos ellos viven en la zona de San Miguel, por lo que podía visitarlos diariamente.
A pesar de que cada emprendedor tenía un negocio distinto, con los tres se trabajaron bases administrativas que engloban las cuestiones de costos de producción, ganancias y precios. De esta manera se logró que los emprendedores se sintieran con una mayor seguridad en el manejo de su pequeña empresa y, por lo tanto, una mejor organización.
Como conclusión puedo decir que Nuestras Huellas ya de por sí hace un excelente trabajo al otorgar microcréditos y formar bancos comunales en distintas zonas de Buenos Aires. Sin embargo, al proveer al emprendedor de asistencia técnica y aportar conocimientos sobre la formación de una empresa responsable, se tiene un complemento muy bueno que definitivamente ayudará a esta organización a concretar sus objetivos rápidamente.
Una experiencia como voluntaria en economía social y solidaria en Buenos Aires
“Bueno, mirá es muy fácil llegar: te bajás en Carupá, ahí te tomás el 321 cartel rojo, después vas a ver un río, pues te bajás en el tercer puente, cruzás el río, te caminás tres cuadras y media hacia el lado de la Panamericana, vas a ver un casa azul pues esa no es, es la roja dos casas después.”
Una visita a una socia puede parecer algo fácil a primera vista pero para una no iniciada como yo se transformó en una aventura. Y con esta palabra podría resumir mi experiencia en Nuestras Huellas: una aventura humana ante todo. Nuestras Huellas es una ONG que trabaja en los barrios más desfavorecidos en la zona norte del Gran Buenos Aires. Hace tres años que trabajan junto a la gente de estos barrios que tienen un emprendimiento. Nuestras Huellas ofrece créditos solidarios a mujeres que tienen un microemprendimiento.
Nuestras Huellas trabaja en estos barrios con la metodología de los bancos comunales. Un Banco Comunal (BC) es una organización barrial autogestionaria compuesta, como mínimo, por siete personas, en su mayoría mujeres, que ya se encuentran desarrollando un emprendimiento. Sus integrantes, llamados socios, reciben una línea de crédito de crecimiento progresivo, realizan un ahorro periódico y reciben capacitación. Cada BC posee una organización interna plasmada en la Asamblea de Socios. Esta es coordinada por una Mesa Directiva conformada por tres socios, los cargos son rotativos. Mediante el ahorro los BC reproducen un crédito solidario y de fácil acceso para sus familiares y vecinos. Nuestras Huellas es corresponsable del funcionamiento del BC y es ahí dónde interviene la mayoría del trabajo. Ya que el trabajo de Nuestras Huellas no sólo consiste en dar crédito sino que acompaña las socias y al banco comunal en todo su proceso de crecimiento. El seguimiento a cada socia es una parte muy importante de su filosofía de trabajo, y como voluntaria pude participar en esta etapa que realmente me marcó.
Enseñanzas
Aprendí mucho de la socias, de la voluntad que tienen de hacer las cosas bien y armar un proyecto de vida. Me agradó y sorprendió, durante todo el proceso de acompañamiento, ver cómo las socias crecen como personas, adquieren una dignidad nueva. Aprenden a verse como personas capaces y esa es la diferencia que pude observar en el trabajo de Nuestras Huellas.
Nuestras Huellas entendió que responsabilizando a la gente se llega a mejores resultados, así en cada asamblea del banco comunal se busca capacitar a las socias para que puedan llegar algún día a autogestionarse. Durante mi experiencia de voluntaria asistí y coordine varias reuniones y más allá de los conflictos necesarios e inevitables se observé una real dinámica durante estas reuniones. Y cuanto más antiguo es el grupo más se observan relaciones de confianza y una verdadera democracia. Esta dinámica tiene el objetivo de instaurar una solidaridad más grande en el barrio, generar vínculos entre la gente, reestablecer el vínculo social entre los individuos. La persona humana antes del homus oeconomicus[1] es uno de los objetivos de la economía social y solidaria y es a lo que aspira Nuestras Huellas. Esta visión es la que marcó mi voluntariado en Nuestras Huellas. Aprendí lo que era confiar en la gente, en ver en cada persona, por más pobre que sea, que puede aportar algo y construir un mundo más justo.
Bera Marais
Toulouse, Francia