Historias

Arte y emprendimiento

 

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Cintia Toledo es socia del Banco Comunal “Huellitas”, del barrio Ojo de Agua de Benavidez (Tigre). Estudió en una de las pocas escuelas de Orfebrería que existen en el mundo. Durante  10 años se formó para dominar los secretos de esta increíble profesión. Actualmente realiza diversos productos de joyería en plata y oro que ella misma funde.

Los productos artesanales que realiza reflejan la dedicación y la pasión que destina a su oficio. Uno de sus productos fetiche, y más demandados son las bombillas para tomar mate, que realiza desde la plancha de alpaca, hasta formar el tubo y embellecerlo con detalles artesanales.

Hace unos meses ganó un concurso al realizar el escudo de la Municipalidad de Tigre en plata. Cintia sueña con poder transmitir mensajes a través de sus obras, mensajes de esperanza y transformación para la humanidad y en especial para su hija Ambar, una hermosa niña de 7 años, que lleva el nombre de una de las piedras preciosas que más le gustan y que a menudo trabaja.

Cintia es artesana, y viajó por Argentina trabajando en distintas ferias, con Nuestras Huellas fue conociendo ferias de la Economía Social y Solidaria, como la Feria del Lago en Bahía Blanca, y la Feria Latinoamericana de Economía Solidaria, en Santa María (Brasil).

 

Ana Mendoza, una emprendora que crece

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Hace ya dos años que Ana Mendoza, socia del Banco Comunal “Rayito de Sol” del barrio Don Alfonso (San Miguel), decidió apostar a su emprendimiento y abrió un almacén, negocio que es su trabajo y sostén. Es madre de 7 hijas y varios nietos, quienes viven con ella y la apoyan al ver que sale adelante sin bajar los brazos.

En un primer momento, se dedicaba solamente a la venta de bebidas, pero al ingresar al Banco Comunal, su situación cambió: “Vi que tenía más posibilidades y empecé trayendo cosas de kiosco”, comenta. Luego, “por medio del ahorro, me atreví, tuve que sacrificar la parte del kiosco por unos meses para poder invertir y agrandar el espacio de mi casa para tener mi despensa”.

Ana participó en varios espacios formativos de Nuestras Huellas, tales como la Escuela de Emprendedores. Acerca de esta experiencia, compartió: “La Escuela me ayudó a tener conciencia de que podía crecer y tener un negocio propio. Me di cuenta de que no contaba los gastos indirectos que tengo (gastos de remis, por ejemplo, para traer mercadería). Siento mucho apoyo de Nuestras Huellas y de mis compañeras, con experiencias que las vamos compartiendo y me van ayudando. No es lo mismo que estar sola rompiéndose la cabeza”, señaló.

También participó de la Feria Mundial de Economía Solidaria, en Santa María, Brasil, que se realizó en julio de 2013. Una experiencia que le permitió conocer y compartir con otros emprendedores.

La apertura de su despensa significó muchas cosas para Ana: “Valió la pena, siempre proyecto a futuro, de acá a dos años pienso seguir invirtiendo. Por intermedio del Banco Comunal, ya fui invirtiendo en pequeñas cosas como la cortadora de fiambre. Es un trabajo de hormiga. Quiero tener mejor mi negocio, presentarlo y surtirlo más. También incorporar algo de comida, como sándwiches preparados,para cuando la gente viene del trabajo y llega tarde a su casa”.

Y agrega: “Estoy feliz y orgullosa de mí misma”.